En: Reflexionar
10 dic 2009Z. Bauman podría haberlas llamado de este modo. Como rescata el autor en sus sucesivos textos (sumido en su éxito inicial Bauman hizo líquido con todo lo que encontró a su paso), un fenómeno que tiende a repetirse actualmente, hablando de vínculos entre personas y de emociones humanas en general, es que todas parecen mutar hacia un estado líquido permanente.
Consolidar nuevas relaciones y mantener fértiles las existentes, independientemente del ámbito en que se desarrollen (pareja, amistad, contactos, etc.) y siendo estas del tipo que fueren, parecería ser un objetivo cada vez más irrealizable.
¿Cuánto dura un puñado de agua en nuestras manos? ¿Cuánto tiempo podríamos contenerla hasta que sola se escurra por completo entre los dedos? ¿Qué compromiso o estabilidad esta le ofrece a aquella mano que la contiene? Las respuestas a lo anterior conceptualizarían brevemente lo que el estado líquido de las cosas implica, al menos en el presente texto.
Siento invadir el espacio de aquel autor, pero siendo que olvidó “hacer jugo” de lo siguiente, voy a tomarme el atrevimiento de “beber de sus aguas”. Hablemos de la comunicación, más puntualmente de la comunicación directa de persona a persona.
En esta ola líquida (aunque suene redundante), las comunicaciones parecen estar sufriendo una metamorfosis de las más detestable, avanzando velozmente hacia un estado líquido definitivo, casi vaporoso. Cada vez son menos consistentes, más impersonales, muchas veces de dificultosa interpretación, ergo, poco comunicativas y colateralmente destructivas.
Claro, han sido puestas a nuestra disposición todas las herramientas para que esto ocurra desapercibidamente, como un efecto evolutivo o un avance natural. La realidad consecuente, al menos desde la óptica que intento destacar, es un tanto indeseable. Al reflexionar sobre la forma en que nos comunicamos hoy, suelen aparecer ciertos nuevos patrones fuertemente arraigados a los usos y costumbres nuestras.
No es que resulten indeseables estas herramientas, por decir, celulares, correo electrónico, chats, redes sociales, entre otras tantas, la utilidad de todas ellas es importante sin dudas, el punto es otro, y hablo de la implícita intención que guardamos detrás de estos medios que utilizamos para conectarnos.
Con estas herramientas a mano nos permitimos facilitar aquello que, evidentemente, ha sido intención nuestra en todo momento: “vaciar las comunicaciones”, desligarlas de todo compromiso, responsabilidad e intención verdadera, para finalmente prescindir casi por completo de la palabra a la hora de interactuar.
“Mandale un mail y listo…”, “¿Porqué no viniste? … Te mandé un mensaje, ¿no te llegó?…”, “Me gusta”, “Ya no me gusta”, “No había señal”, “De muro a muro dice: Cuanto hace que no nos vemos, hablamos pronto, ¿dale? Besos”…
En fin, la verdad ya me hinchó las bolas toda esa cosa, aunque paradójicamente ahí estoy en eso mismo junto con todo el mundo, claro.
Igualmente me dio para reflexionarlo un poco y eso es esto… El futuro promete esta peste y mucho más, de forma tal que… disfrutémoslo.
“Welcome my son, welcome to the machine…”
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18 de Mayo de 2009: Primer día de este blog. Si comprendiera el objetivo, la temática, el hilo conductor de esta Web, les aseguro que aquí mismo lo estaría exponiendo, admito entonces que no me queda tan claro aún. Así y todo, por favor, permítanme ir descifrándolo con el tiempo y mientras eso ocurre los invito a hacerme compañía leyendo un poco, sea todo esto lo que fuere que vaya a ser...
2 Comentarios en Comunicación Líquida
Bitacoras.com
diciembre 10th, 2009 a las 23:59
Información Bitacoras.com…
Valora en Bitacoras.com: Z. Bauman podría haberlas llamado de este modo. Como rescata el autor en sus sucesivos textos (sumido en su éxito inicial Bauman hizo líquido con todo lo que encontró a su paso), un fenómeno que tiende a repetirse actualme…
Arturo
febrero 4th, 2012 a las 3:11
Si es cierto lo que dice Bauman, significaría que las cosas pasaron de un estado de menor energía (sólido) hacia otro de mayor energía (líquido), esto presupone que el estado actual de las cosas posee un valor energético intrínseco mayor que el anterior. Según se desprende de esto, alguien habrá transferido esa energía extra, a expensas de su propia pérdida. En otras palabras: para que la comunicación se haya hecho más fluida, alguien debió quedar incomunicado…