¿Debería creerle? Un orador relajado con historias descomunales, orgías fílmicas, extensas y envidiables jornadas entre sábanas.
Despabilan la sospecha dos cosas, una de ellas proviene de la simple cuestión estadística, ¿Cuál es la probabilidad matemática de que un hombre (sin ninguna cualidad estética que lo distinga) haya estado con dos mujeres “en una cama de tres”, en dos ocasiones diferentes, en una misma quincena de días?
La otra, incluso condonando la sospecha acerca de lo anterior, cómo es posible que lo cuente con la intensidad de quien describe una salida familiar de domingo, dándose el lujo de concluir que “igual no estuvo tan bueno”.
Acompañar el relato con tanta incredulidad se tornaba difícil para mi. Tenía dos alternativas, creer en que la suerte efectivamente existe y correr de su mano a la casa de Quiniela de la cuadra contigua; o pedir explicaciones convincentes.
Opté por la b).
- Tengo que interrumpirte antes que sigas. Por favor, explicame tu arte porque no puedo creer todo lo que me estás contando.
- Fácil, Facebook – respondió sin más y continuó con su repertorio.
Para mí ya estaba resuelto, no iba a creerle, mis propias vivencias se negaban a aceptar la explicación.
Si me remito a mi archivo de aventuras de origen virtual, encuentro fundamento absoluto para mis sospechas, sobre todo con una en particular…
Eran las épocas de chat, apenas iniciada la era del MSN. Pasar del chat al Messenger era casi un primer beso. Con esa chica hablé por semanas, incansablemente. Lo intentaba todo pero ella se negaba a concretar un encuentro real.
“Claro, es que no te gustó mi foto” – le proponía a ella como argumento. “No, no es eso, es que soy muy tímida, nada más” – decía. Así fue como pasaron decenas de intentos frustrados, incluso algunos habían trascendido al ámbito telefónico. Perseverancia (recomiendan), y de repente un día accedió a mi propuesta.
“Emoción! Adrenalina! Expectativa!” … Mientras me alistaba para el ansiado evento reorganizaba mis memorias para llegar bien preparado al encuentro. Del recuento mental de ítems surgen algunos que deben ser subrayados.
“Mido un metro ochenta, soy enorme” (yo soy más alto que ella, no es problema entonces).
“No te mando mi foto porque no me gustan las que tengo en la PC” (puedo correr el riesgo, tiene una hermosa voz al teléfono, asumo que el resto debe ser armonioso).
Serían las seis de la tarde cuando toqué el timbre de su departamento. “Ya bajo!” – dijo. Mis inexpertos 19 años temblaban mientras esperaba.
De pronto, ahí estaba, era el sonido del ascensor parando en la planta baja. El impacto del sol contra el vidrio no me dejaba mirar hacia adentro, por eso es que agaché la cabeza buscando abajo, justo contra el marco, un espacio donde no molestaba el reflejo. Ella ya estaba frente a la puerta, dispuesta a abrirla y salir a mi encuentro.
Voy a congelar la imagen en ese momento, justo ahí, pues fue donde comprendí velozmente el mensaje de los ítems que valieron ser subrayados algunos párrafos atrás. La imagen era impactante, y tan solo estaba con la mirada clavada en sus pies, más puntualmente, en su tobillo izquierdo.
Era ese tobillo el que armonizaba perfectamente con todo el resto de su figura (su hermosa voz era, por el contrario, completamente disonante con su existencia fìsica).
Imaginen una botella de gaseosa de dos litros y medio en su parte más ancha. Bueno, así era su tobillo. Ahora proyecten desde la imagen de ese tobillo abominable todo el resto de su metro ochenta. Ella misma lo había advertido con total acierto,”soy enorme”. Lo era…
Entiendo que la belleza escapa a lo superficial, que más remedio tengo yo, por ejemplo, que defender esa postura… Pero era demasiado fuerte el golpe a la ilusión en este caso, en serio.
Esta experiencia me desafilió casi por completo del “club de conquistadores virtuales”. La verdad, me cuesta mucho creer en las historias perfectas de relaciones cibernéticas. ¿Habrá que probar con Facebook?.
Que se yo, pero por favor, ese tobillo…
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18 de Mayo de 2009: Primer día de este blog. Si comprendiera el objetivo, la temática, el hilo conductor de esta Web, les aseguro que aquí mismo lo estaría exponiendo, admito entonces que no me queda tan claro aún. Así y todo, por favor, permítanme ir descifrándolo con el tiempo y mientras eso ocurre los invito a hacerme compañía leyendo un poco, sea todo esto lo que fuere que vaya a ser...
3 Comentarios en Club de conquistadores virtuales
Mariano
mayo 21st, 2009 a las 17:53
Gran historia, se me vino a la mente quien pudo haber sido el sujeto que conto la primer historia con poco entusiasmo.. teniamos un compañero asi. jaja. Las historias vrtuales pre-facebook eran peligrosisimas! para la era facebook llegue demasiado tarde… y bueh, machos eran los de antes que habia que robar un telefono (fijo) en el boliche y despues juntar coraje para llamar y que te atienda el viejo…
Leticia
mayo 22nd, 2009 a las 10:02
Y para la chica, que no tenia telefono inalambrico!! Hablar delante de toda la familia en el living!! Que calorr!! Ja ja!
Brunette
mayo 22nd, 2009 a las 17:25
Quiero el final de la historia!!!!!!!!! La remaste?? La dejaste plantada al segundo inmediato posterior al tobillo?
Que paso??
jajaja gran historia…